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Caracterización del flujo de la desinformación en redes sociales: El caso chileno en Twitter entre 2018 y 2022

La desinformación en redes sociales es un fenómeno fragmentado, con la lógica de nichos y carente de diálogo. Esas son las principales conclusiones de la ponencia “Caracterización del flujo de la desinformación en redes sociales: El caso chileno en Twitter entre 2018 y 2022” del Dr. Oscar Jaramillo Castro, Académico Investigador de la Escuela de Periodismo de la Universidad Finis Terrae e Investigador del Observatorio Desinformación Chile, que fue presentado en el IX Congreso de INCOM (Asociación Chilena de Investigadores de la Comunicación) que se desarrolló en la UNAB entre el 8 y el 10 de noviembre de este año.

“Habitualmente, la desinformación es estudiada con la lógica de los medios de comunicación tradicionales, lo cual es un error. La descripción del flujo de la desinformación en las redes sociales es algo fundamental si se quiere determinar su efecto en el mundo real. El hecho de que un bot o una cuenta publique contenido desinformativo no asegura que alguien lo vea y que, por lo tanto, tenga algún efecto. Antes de poder hablar del efecto de la desinformación en la sociedad, es necesario comprender la forma en la cual viaja y se comparte a través de las redes sociales”, asegura Jaramillo.

Para desarrollar la investigación se recolectaron 188 hashtags desinformativos que fueron tendencia en Twitter en Chile, entre 2018 y 2022 y que estuvieran directamente relacionados con sucesos de la política nacional, como elecciones (presidenciales, de precandidatos y plebiscitos constitucionales) o eventos de alta importancia, como el Estallido Social de 2019. En total, se analizaron un millón 260 mil 333 cuentas de Twitter y 3 millones 552 mil noventa artistas o interacciones en Twitter.

Los datos fueron descargados desde la API de Twitter y procesados con los softwares NodeXL Pro y Pajek para obtener las medidas de centralización. Cabe señalar, que la investigación fue realizada desde la perspectiva del Análisis de Redes Sociales (ARS) y para interpretar los datos se utilizó el Método de Himelboim y Smith.

“A partir de los datos se pudo establecer que no existe diálogo en las redes sociales, ya que la medida de densidad es cercana a cero. Prácticamente todo el tráfico se produce a raíz de retuits, por lo que el flujo comunicacional es unidireccional. Sin embargo, se observa una gran fragmentación, ya que en promedio en cada hashtag hay 547 componentes conectados. Como consecuencia de ello, el tráfico de cada hashtag es generado por cientos de micro influencers que están totalmente desconectados entre sí. Cada uno tiene su propia micro audiencia, que actúa como cámara de resonancia”, afirma Jaramillo.

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